sábado 7 de noviembre de 2009

Post de mantenimiento.



Aprovecho que me ha vuelto a dejar mi hermanísimo Artur el ordenador para escribir un rato.  Prometo no ser tan críptica como la semana pasada. He dejado un comentario con una breve aclaración sobre lo que quería exponer y no  supe trasladarlo con sencillez. Os pido disculpas.

Estoy leyendo estos días un libro que me ha prestado Mireia: Escribir sobre uno mismo de Silvia Adela Kohan. Me vendrá muy bien cuando inicie el Taller de escritura para chicos de Bachillerato. En uno de los capítulos se incluye un cuestionario que ideó Marcel Proust. Por lo visto, originariamente se trataba de una especie de juego de salón que se remonta a la época victoriana. Viene a ser como el juego de la verdad. No sé si algunos de vosotros os reuníais en verano con la pandilla para someteros a este tercer grado. Yo recuerdo que nos sentábamos en corro y colocábamos una botella en el centro. El que la hacía girar  podía preguntar cualquier cosa... cualquier cosa que al final era lo típico "¿Te gusta fulanito?" Y tú, como una tonta, que te habías prometido que no infringirías la reglas del juego... pues eso, colorada como un tomate, ibas y decías LA VERDAD. 

Desde luego y como siempre, nada nuevo bajo el sol. Tal vez el tema es que todo se ha simplificado mucho más y se ha polarizado en estos "asuntos".

Entonces, en la época victoriana, el formulario era mucho más amplio. Yo también os lo propongo como un juego. Hago girar una botella virtual ...

1.- ¿Cuál es para usted el colmo de la infelicidad?
2.- ¿Dónde le gustaría vivir?
3.- ¿Su ideal de felicidad terrenal?
4.-  ¿Por qué faltas tiene más indulgencia?
5.- ¿Sus héroes/heroínas en la vida real?
6.- ¿Sus héroes/heroínas en la ficción?
7.- ¿Qué cualidad prefiere en el hombre?
8.- ¿Qué cualidad prefiere en la mujer?
9.- ¿Quién le hubiera gustado ser?
10.- ¿El rasgo principal de su carácter?
11.- ¿Qué es lo que más aprecia en sus amigos?
12.- ¿Su defecto principal?
13.- ¿Cuál sería la mayor desdicha?
14.- ¿Su color preferido?
15.- ¿Su flor preferida?
16.- ¿Qué es lo que más detesta?
17.- ¿La reforma que más admira?
18.- ¿Qué don de la naturaleza le gustaría poseer?
19.- ¿Cómo le gustaría morir?
20.- ¿Estado presente de su espíritu?
21.-¿Su lema?
(22:- ¿Qué otra pregunta te formularías?)

He descartado algunas porque la lista es larguísima. Y he cuadrado el número: 22.  Hoy hace 22 años que me casé con un señor que realmente valía la pena. Espero que él piense lo mismo de la que escribe en la república.  Creo que sé qué regalo me gustaría que me hiciese. Vale 0 euros: responder a las 22 preguntas del cuestionario de Marcel Proust. Porque una copa de cava muy frío y un baile... eso seguro. Y los hijos riéndose un rato y pensando -que se les nota todo- "este par de maduritos aún bailan y se besan" ¿Pues qué se creen?

Aquí os dejo este particular juego de la verdad.  Yo también participo, que el préstamo del ordenador  caduca mañana por la mañana. Un saludo a todos.

Mientras no llega el señor que menciona lolo en el post anterior, me ejercito en la virtud de la paciencia...




No conocía la existencia de esta canción. La escuché hace tres días con mi hija María. Y pensé... estas cosas pasan. Pero, con un poco de paciencia y de cariño, tal como llegan...algún día se van.

sábado 31 de octubre de 2009

Mutismo forzoso y monólogos interiores





Bien... Por fin... Durante unas horas mi hermano Artur me ha prestado su ventana. Que corra el aire, aunque sea sólo durante unas horas. Necesitaba mandaros un saludo desde esta república.


Parece mentira las necesidades ocultasque asoman cuando careces de algo. ¿Quién dice que escribes para ti mismo? Pensaba que es impensable. La necesidad de comunicarse es vital en el hombre. La de escribir ... poderosa, imperante. Dale, dale a la tecla... Cuando sabes que el mensaje -tontería a veces de mensaje- se va a estrellar contra la pared porque te han robado el canal, le das a una tecla inventada que no transmite. Me preguntaba por qué esa necesidad de transmitir. También me cuestionaba si transmitir "tus cosas" tiene algún interés. Son "tus cosas". Y, sin embargo, o lo escribes o revientas.


Estos días que no he podido escribir desde el "pensar de  oficio" caía en la cuenta de que pasamos la mayor parte del día hablando. Muchas veces sin mover los labios. En ninguna situación ordinaria podemos mantener  la mente en blanco. No es posible. Callarse es otro tema. Es colocarse al otro lado de la  línea y Escuchar o escuchar.


Hay días que el habla son monólogos. Como las  norias; te reconcentran hasta que llega alguien que te saca del espiral descendente. Norias de ego . Éstas marean. Complican. Te hacen la vida difícil construyendo vallas que no existen.


Pero hay norias que no son tuyas. Tienen  nombre y  dos apellidos. Norias de loba que enseña los dientes cuando coincide  algún sustantivo ..."propio", como decíamos en las clases de lengua . Ojo con la loba que abandona el monólogo para pasar al diálogo real. Y además de los dientes también enseña las garras y afila los colmillos. No sólo protege su territorio. Que nadie le diga que le da vueltas sin sentido. Esa noria es de donde saca el agua para dar de beber a la prole. Proteger entonces es un despliegue de toda la fortaleza que tiene, la que guardaba en la reserva y la que , si es necesario, toma prestada. Es defender, preservar, cuidar, salvaguardar ...Es clavar un escudo. Hasta ahí.


Decir "hasta ahí" no es cerrar...ni siquiera inmunizar. Tampoco crear un microcosmos cerrado con olor a húmedo y a humanidad.  Es ¿filtrar? . No sé si atino con la palabra. Pero sí creo que tenemos derecho algunas vecesa decir: Escucha ... presta atención que es la última vez que lo digo. Basta de injerencias. Este espacio no es tierra de nadie ni una servidumbre de paso. "Hasta ahí".










Con especial cariño para Sarracena.

Pido de antemano disculpas si no contesto en unos días. Me encomendaré a la Virgen del Carmen. Me parece que es la patrona de los navegantes.

martes 27 de octubre de 2009

Como un "blandiblú".


"Pero yo te digo que cualquier oficio se vuelve filosofía, se vuelve arte, poesía, invención, cuando el trabajador da a él su vida, cuando no permite que ésta se parta en dos mitades: la una, para el ideal; la otra para el menester cotidiano. Sino que convierte cotidiano menester e ideal en una misma cosa, que es, a la vez, obligación y libertad, rutina estricta e inspiración constantemente renovada. "(Eugenio d'Ors)

Lo hablábamos hace poco ¿recuerdas?... No encuentro mi sitio... me parece todo tan... tan anodino ... tan vulgar... tan poco interesante. "Dale Perico al torno", como cada día. Días clonados. Varía la luz; la gente que entra y sale del metro, como bultos anónimos. Casi todo lo demás ya está colocado y diseñado antes de que despierte. Creí que todo sería diferente.



Todo es diferente cada día. No hay días clonados... sólo son apariencias de fotocopias. Di , si acaso, que "pasabas por ahí" pero no te zambulliste hasta la barbilla... incluso hasta donde llega la boca aunque a veces corremos el peligro de tragar agua. Di que viste sin mirar; di que rozaste sin palpar; di que engulliste sin saborear que esa textura no es idéntica a la de ayer. Di que, tal vez, con muy poco margen de error, aún no te has decidido a vivir. ¡A vivir!

Vivir tiene otra melodía más rica que una estribillo machacón... rayado... Vivir quizá es lo más parecido a un "blandiblú" amorfo. Vas tú y, en lugar de pisarlo o lanzarlo al vacío, te detienes e imaginas un David o un Ave Fénix - para gustos...colores- y lo moldeas.

"Blandiblús"con cara de alumno, de enfermo, de libro que espera ser aprehendido, de pollo que aguarda a ser guisado, de hoja en blanco preparada para llenarse de letras...conceptos... Unidades de millar de "blandiblús" que nuestra mente no alcanza... pero sí la de otros con otras ubicaciones, otras circunstancias, otros rotros de otros colores.  La Bola terrestre no se para  aunque se nos antoje detenerla.

Cada día un contador de vida nuevo... arte estático o en movimiento... un relleno de realidad tangible única y distinta en cada ser humano.

¿Cómo lo ves ahora? El agua está en su punto. La mañana ya ha amanecido. Un favor, si me lo permites... ¿Me empujas? A mí también me cuesta zambullirme.


domingo 25 de octubre de 2009

Cuando se atrasa el reloj...



A esta tarde de domingo
le cuesta ser azul;
viene sucia,
como un río arrastrado
por el sabor agridulce de lo cotidiano.

Esta  tarde de domingo
tiene un ardor plomizo en sus labios;
no sabe -no puede-
besar la tibia frente de un niño,
la boca abierta de una muchacha engalanada,
la sien marcada de un mendigo.

No puede -no sabe-.
Sus manos son gruesas, pesadas;
tantean rudamente,
simulan caricias...
Pero mueren al primer intento.
Torpe y descuidado intento.
No sabe -no puede-
Simula caricias
que arañan  la piel .
Luego, con voz rota
susurra :"lo siento".

A esta tarde de domingo
se les amontonan las estrellas
en los bolsillos.
Unas junto a otras
se visten de colores grávidos,
inciertos.
Se confunden
con la oscuridad anticipada
de esta tarde que en domingo
es más oscura todavía.

En esta  tarde de domingo
he encontrado a un poeta sentado...
a otro derrumbado en un banco.
Intentan apresar con las palabras
eso que es...¡ya no es!
del blando fluir del día.

Los poetas saben
que a esta tarde de domingo
se le olvidará el amanecer de ayer.
Y siempre será de  noche 
cuando den las seis.





Chapala para ti, Antonieta. Mi querida amiga del cielo... Te estarás riendo con la tontería del cambio de horario...

sábado 24 de octubre de 2009

He pensado...




La verdad es que bastante. Bastante...


Cuando tienes una hoja escrita pegada a la nariz es imposible leer. Lo mismo sucede con la vida. A veces viene bien tomar distancia. Y a veces le das las gracias a lo que  te parece una limitación que te obliga a pararte ... a sentarte... a observar y a observarte. A medir tus fuerzas...Ei, demasiado derroche de adrenalina...que no hay para tanto. Che, che... que esto lo miras con lupa y,en cambio, lo que tienes enfrente se te está desdibujando. Reubícate. Descúbrete.



Pero oye... si como tú no hay nadie. Si es que lo que tú no has hecho no lo va a hacer nadie. O también... no ha sido posible...¡y no se ha hundido el mundo! Todo sigue en su lugar.


Tu lugar, el que te ha tocado en suerte, sólo lo ocupas tú. No hay nada de lo que te ocurre durante el día que sea neutro. ¿Esa pequeña chorrada? No es una chorrada. Es el chorreo de chorraditas lo que sazona cada pisada, cada pensamiento. O también... El lugar que te ha tocado en suerte hoy ha estado deshabitado. ¿Qué creías? ¿Que tu papel es el del héroe que sale en todas las escenas? No es más que tu papel... y hoy has perdido el guión. Pero el guión no tiene patas. Mañana lo encontrarás . Mañana. Hoy el día ha sido poco lucido ¿Y?... Pues nada. No pasa nada.


Qué riqueza la de este mundo tan poblado de seres humanos con papeles tan distintos.


Qué descubrimiento ... el de cada ser humano.


Los he podido repasar a todos... visualizarlos a todos.  También a los de esta república independiente virtual, aunque a algunos he tenido que inventarles un rostro. Me he llegado a emocionar al descubrir que siento una cercanía amable, sincera... hacia todos los que se sientan en la mesa camilla como si tomáramos un café o ... lo que a cada uno le apetezca.


No me da apuro decir que he hecho baldeo ... y que lo más reconfortante ha sido volver a capturar esa esencia inconfundible que emana del corazón del hombre: la capacidad que tenemos las personas de amar y ser amadas.


Tantas vueltas a veces para terminar en el mismo punto. Pero es que ahora huele a esa ropa recién lavada y secada al sol.


Muchas gracias a todos los que pasáis por aquí y dejáis siempre un poco de ese olor a limpio. Muchas gracias.


sábado 17 de octubre de 2009

Paréntesis


ImageChef.com Poetry Blender

Gracias por la sugerencia, Bego. La dejo aquí estos días.







jueves 15 de octubre de 2009

Razón de Razones

Ha vuelto a subir la cajetilla de tabaco. Y el tabaco picado para liar …¡el doble! Me cuentan en el estanco que es la opción de los estudiantes, que no les alcanza para la cajetilla. Pues nada… su gozo en un pozo.



“No trates este tema. Es políticamente incorrecto”. ¿Y por qué no?. Sé que tengo todas las papeletas para que me tumben cualquier argumento. Pero también tengo razones para afirmar que la lucha contra el tabaquismo ha derivado en una especie de caza-de-brujas. La mirada despectiva de la que eres objeto cuando te enciendes un pitillo ¡en la calle! y el comentario “esto se te acaba” es –o parece- más una revancha al puro estilo del “chínchate” que un estímulo positivo para dejar de fumar.

Rastreo en el recuerdo de aquellos años de universidad. Pido permiso ... a nadie ... estoy sola... y enciendo un cigarrillo mientras repaso esas imágenes antiguas, amarillentas como los dedos de mi bisabuelo Arturo, fumador empedernido que murió a los 90 años. Imágenes actualmente inconcebibles, pero no menos reales. Los profesores fumaban en clase, paseándose por aquellas imponentes aulas de la vieja Facultad de Filosofía y Letras de la Central. La mayoría de los alumnos encendían un cigarrillo antes de empezar un examen. Parece mentira... pero sí. Y a nadie se le ocurría preguntar “¿te molesta el humo?”. Unos inconscientes, unos perfectos maleducados, con un atenuante: no nos habían dicho que “Fumar perjudica gravemente su salud y la de los que están a su alrededor”; “Fumar puede reducir el flujo sanguíneo y provoca impotencia”;” Fumar acorta la vida”; “Fumar provoca cáncer mortal de pulmón”. Estábamos instalados en el “mito” - o el “timo”, que para el caso es lo mismo- de que aspirar nicotina, alquitrán y monóxido de carbono era un principio básico para concentrarse. Unos pedazos de ignorantes con un eximente: por aquel entonces funcionaba la máxima Prohibido prohibir. Al final de la clase el suelo parecía un vertedero. Colillas, cenizas y paquetes vacíos estrujados. Un asco... pero ni caer en la cuenta. Unos marranos, pero no más que los que ahora dejan las calles atiborradas de vasos de plástico rotos ... de jeringuillas y látex ... después de una noche de botellón.

Se ha avanzado mucho. Afortunadamente ya nadie ignora que el tabaco perjudica seriamente al que fuma y a los que respiran el humo no deseado. A poca gente se le ocurre sacar el mechero y prender el pitillo sin la aprobación de los presentes. Pero a partir de aquella Nochevieja, justo después de tomar las uvas y felicitarnos el Año Nuevo, la concienciación se convirtió en imposición. No se ha querido estudiar la posibilidad de habilitar algún “cuchitril” –narcosalas las llaman- en los lugares de trabajo que para salir a la calle hay que hacer una excursión. Es como si se hubiera querido borrar del mapa, de un día para otro, a todas las personas que les está costando un calvario dejar de fumar. O a los que han decidido que quieren seguir fumando porque están convencidos de que vivir en el siglo XXI ya es de por sí suficientemente perjudicial.

¿Por qué no escuchamos lo que dicen? Eso dicen...

-Es peligroso comer según qué alimentos porque no se sabe con qué han sido elaborados;

-beber agua del grifo porque está contaminada;

-tomar el sol porque la capa de ozono puede herir nuestra piel;

-cruzar la calle por un paso cebra porque ciertos conductores no lo respetan;

-viajar a lugares paradisíacos porque la tierra está crispada y se resiente de los malos tratos que le propinamos los humanos.

Y más.

Es peligroso ser inmigrante de según qué país, estudiar con según qué compañeros, casarse con según qué tipo –o tipa- que considera al cónyuge de su propiedad... incluso entrar en una mezquita porque a según quién se le ha olvidado qué significa la palabra respeto.

Hay hábitos de vida y circunstancias inesperadas que son perjudiciales; tan perjudiciales que nos pueden causar la muerte. Visto lo visto, los fumadores-fumadores piensan que, puestos a salir perjudicados, quieren perjudicarse –sin ánimo de ofender- como les dé la gana. ¿O es que esta razón no vale? Y de ahí no los sacan.